V (LOS VISITANTES 2009) – EPISODIO PILOTO.
Escritor: Scott Peters.
Director: Yves Simoneau.
Valoración: 
Dos formas hay a la hora de realizar un episodio piloto. Una es mostrar un capítulo estándar, es decir, uno tal y como sería la serie en sí, pero con algún aliciente, algún golpe de efecto que llame la atención (típico es el recurso de dejar a un protagonista al borde la muerte al final del episodio). Otra, la más común (al menos en las series con trama continuada), es ofrecer una presentación de la trama y los personajes en forma de resumen. Prefiero la primera, porque te da una visión más realista del aspecto que tendrá la serie, mientras que la segunda proporciona cosas sueltas en poca cantidad y a mucha velocidad.
En V se ha optado por la segunda línea, y cuenta por tanto con sus desventajas. El capítulo es demasiado precipitado, más parece un resumen que un episodio concreto. Quienes conocemos al dedillo la historia por la serie clásica veremos que han comprimido prácticamente toda la primera miniserie en cuarenta minutos. Quienes no la conozcan se habrán topado con un conglomerado de ideas que se atropellan entre sí y unos personajes que apenas son perfilados, y dudo que hayan conseguido enterarse bien de todo. Salvo un par de sorpresas (relativas a las lealtades de algunos protagonistas) toda línea narrativa es esquemática y predecible y se limita como digo a resumir de qué va todo. Lo cierto es que queda un poco extraño que hayan contado tanto tan de repente; espero que tengan pensada una buena progresión narrativa, pues con lo que nos han mostrado no sé qué esperar. Y no me cabe duda de que hubiera ganado con una narración más pausada y centrada. Quizá hubiera sido buena idea emitir dos capítulos: el piloto y a continuación uno normal, para tener así una idea más clara de lo que nos van a ofrecer.
Pero también ha tenido un acierto bastante difícil en este tipo de presentaciones: los personajes llaman la atención a pesar de que no sabemos mucho sobre ellos, ya sea porque el reparto es de altísimo nivel o porque las pequeñas dosis de información que dan respecto a los mismos son suficientes para despertar nuestro interés; y, lo más importante, al final del episodio tenemos a todos los caracteres encaminados en una dirección concreta. Prácticamente todo el reparto está formado por rostros de sobra conocidos por los seriéfilos. Elizabeth Mitchell es una actriz magistral, como ya demostró en Perdidos, y espero que el carácter que lleva le permita lucirse bien; Morena Baccarin es otra joya, y de lo visto en estos breves cuarenta minutos es quien más destaca (me atrevo a decir que podríamos estar ante un papel antológico); Joel Gretsch es otro intérprete curtido que puede dar bastante de sí; el único aspecto negativo es el limitado chaval, Logan Huffman, pero le daré una oportunidad a ver si se suelta más adelante; destacar también el nombre Alan Tudyk, quien por ahora no ha tenido tiempo de mostrar todas sus cartas pero para mí es uno de los mejores actores que he conocido (así como uno de los más desaprovechados).
En cuanto a la forma, no me ha convencido mucho. La realización me ha resultado demasiado televisiva para la época en que estamos y para ser una serie que pretende ser cabeza de la cadena. Fotografía limitada y con demasiados primeros planos, dirección (Yves Simoneau) rutinaria (ineficaz en momentos clave como escenas de acción)… Al menos los efectos digitales (la nave nodriza) están acorde a los tiempos actuales.
Resumiendo, el piloto no muestra prácticamente nada de lo que será la serie. Queda por ver si estaremos ante una producción de acción intrascendente, si será un buen drama y sobre todo si como en la original habrá una carga socio-política realista y crítica acorde a nuestros tiempos. El remake de Galactica, con el que guarda algunas relaciones (cylones-lagartos infiltrados), fue una actualización en principio certera aunque luego se les fuera de las manos a sus autores. Espero que V vaya en ese camino arriesgado, que para temáticas descafeinadas ya tenemos el cine actual.
Kenneth Johnson aparece acreditado como creador y guionista de la historia, pero no sé hasta qué punto estará implicado en esta producción. Lo último que supe es que sus constantes intentos de volver a retomar la serie (con los actores originales en la época presente) fueron dados de lado completamente.
Pero no me malinterpreten. No es lo que se dice mala serie y se deja ver sin mucho esfuerzo. Pero al igual que Weeds (por citar una semejante y de la misma cadena), que la dejé por aburrida, es una producción que tiene buenas semillas pero cuyos árboles no llegan a crecer en ningún momento. Ni un reparto sumamente interesante (Edie Falco, Eve West, Merrit Wever y Haaz Slieman están muy bien) fue capaz de levantar el interés en unos personajes que capítulo tras capítulo ofrecían la misma perspectiva de su personalidad, sin avanzar lo más mínimo. Termina la temporada y no se sabe qué mueve a Jackie, por qué se droga si tiene una buena vida, porqué mantiene una aventura. Con los secundarios, todos en principio llamativos, ocurre lo mismo: cada episodio parece el Día de la Marmota, todo lo que les rodea se repite, no se profundiza en sus psiques lo más mínimo. En cuanto a las tramas, no son más que las mismas historias de hospitales de siempre, con algún artificioso y leve toque de rebeldía (como una eutanasia o una enfermera drogadicta) con la que mantener el sello Showtime (que por más que digan, salvo por la excelente
Aclamada y odiada por igual, incomprendida y amada en medidas semejantes,
Es entendible que al crear las dos tramas centrales prácticamente desde cero (aunque ya habían sido debidamente presentadas en la sesión anterior) el ritmo se resienta, pero no que lo haga tanto. La trama de Maryann (una arrolladora Michelle Forbes) no parece llevar un rumbo concreto y da muchísimas más vueltas de lo debido sobre las mismas ideas, supongo que por la necesidad de rellenar los doce episodios. Eso sí, su desenlace es de primer nivel y no deja ningún mal sabor de boca. Por el lado contrario, la parte de la secta donde Jason se introduce goza de mayor equilibrio narrativo y su relación con el estado actual de los vampiros (magnífica la aparición del sheriff de los licántropos de la zona) ofrece momentos de gran interés. Además, en ella se encuentran los personajes más carismáticos e interesantes (el romántico pasmarote de Bill, el cabronazo de Eric, la alocada pero dulce Sookie, el imbécil simpático Jason y algunos secundarios muy atractivos), mientras que en la línea de Maryann se sustenta prácticamente por Sam Merlotte y sus aventuras, porque como eje central de la misma hay que aguantar a una Tara que todavía no encaja del todo en el conjunto (a pesar de las excelentes labores de la actriz el carácter es bastante tonto y pesado, y su nuevo novio más todavía) y algunos secundarios no tan llamativos. Un tanto descolgado de todo lo demás encontramos una pareja que trae una de cal y otra de arena: la del pueblerino (Hoyt) con la vampira adolescente, personaje éste que con Bill funciona dando momentos de gran humor, pero cuya relación amorosa con el anterior y la relación de éste con su propia madre son realmente cansinas.
Y el reparto se ha elegido un tacto impresionante, como también es habitual en la mítica cadena: todas sus figuras son excepcionales y algunas realmente brillantes. Es difícil limitarse a destacar un par de actores, porque todos merecen un aplauso y muchos uno bien sonoro. Daría un puesto de honor Anna Pakin por ser la figura central y todavía estúpidamente criticada porque su personaje no cae bien a todo el mundo, y a Ryan Kwanten por tener entre manos un tipo de papel que no suele aclamarse, el de tontaina; su labor es simple y llanamente sublime. No menos efectivos son Rutina Weasley (Tara), Nelsan Ellis (Lafayette) o Sam Trammell (Sam), mientras que entre los secundarios hay también grandes figuras: sobresalientes Anna Camp y Michael McMillian como los líderes de la secta (sus papeles son de los difíciles) y la bellísima Deborah Ann Woll como la joven Jessica, amén de la citada Michelle Forbes. Citar también las breves pero intensas apariciones de Allan Hyde como Godric y Evan Rachel Wood como la poderosa vampira. Probablemente sea el mejor reparto de los últimos años, superando incluso al de Perdidos. 
Magnífico. No es que sea el mejor de la temporada, es que está a otro nivel, al nivel que hubiera podido alcanzar sin interferencias de la FOX y yendo más al grano. En menos de una hora te mete todas las ideas que la serie sólo dejaba entrever entre historias torponas, todo el potencial es mostrado a pesar de las aparentes dificultades (presupuesto, tiempo de rodaje y contar con unos personajes distintos). Es un episodio muy bien escrito, original, inquietante, que atrapa en cada escena y exige esfuerzo para seguir una historia hilada en pequeñas dosis. La trama del futuro se mezcla con flashbacks sobre el desarrollo de Dollhouse, erigiendo no sólo una línea narrativa muy completa y equilibrada, sino también con escalofriantes dilemas éticos y muy jugosas ideas de ciencia ficción, amén de que posee numerosos momentos para el recuerdo. 
El episodio piloto que fue emitido me gustó mucho, muchísimo más que este eliminado. Era más simple pero más efectivo, pues a través de un caso aislado se supo presentar bastante bien qué es Dollhouse y cómo funciona y a quienes lo habitan. Los personajes tenían una aparición más escalada y clara, y las motivaciones de todos ellos quedaban mucho mejor explicadas. En el piloto rechazado todos son incluidos de sopetón en una historia confusa y que se desarrolla de forma lenta y con falta de decisión. Tiene conversaciones enrevesadas que meten mucha filosofía y preguntas sobre ética que, aunque interesantes para desarrollar durante la serie (cosa que se hizo muy superficialmente), no llevan a ninguna parte y únicamente consiguen saturar la ya de por sí caótica trama. Creo que por una vez la FOX acertó al indicar que era demasiado complicado, pero es que además tiene un tono frío y distante que lo hace poco interesante.


público ejercen; por ejemplo, el que la misión se retransmita como reality condiciona muchísimo los comportamientos (todos interpretan papeles para quedar bien ante la cámara), sobre todo cuando les exigen (con métodos muy sucios) que actúen de determinadas maneras para aumentar las audiencias. Se ofrecen largos y de nuevo prometedores discursos sobre el alcance de las realidades virtuales y los sentimientos humanos: ¿un ataque en la realidad virtual se debe tener en cuenta como factor psicológico de riesgo?. En esta línea surge el gran misterio del episodio: ¿quién es ese individuo que aparece ante cada tripulante atacándoles en sus viajes virtuales?, ¿hasta dónde llega su poder de influencia (el cambio de personalidad en el comandante y en el médico es notable, por ejemplo)? Y finalmente tenemos una atractiva trama de ciencia ficción que trata sobre los quehaceres diarios en la nave, los problemas técnicos, psicológicos, etc., que rara vez son tratados en la pantalla y me han resultado de lo más llamativo.
El pretender abarcar tanto seguramente ha sido su principal problema a la hora de venderse: primero, el episodio no ofrece un rumbo claro, y segundo, sus posibilidades son demasiado amplias. Entre que es un relato muy inteligente que promete desarrollar ideas complejas y abstractas y que su línea narrativa no está muy concretada, los dirigentes de la FOX se asustaron de lo que tenían entre manos. Además era muy cara de realizar, otro gran factor que desde el inicio del proyecto se anunciaba como aspecto problemático a la hora de garantizar su futuro. Así pues, no ha pasado de este atractivo y jugoso episodio piloto, que fue emitido como película para televisión sin armar mucho revuelo (en la red es otra cuestión: se habla bastante y muy bien de él). A nadie se le escapa que FOX no es una cadena para este tipo de producciones y que le hubiera ido mejor en alguna tipo SciFi (ahora se llama SyFy, es horrible el cambio); la verdad es que no sé cómo llegó a gestarse en dicha cadena.
La mala suerte que tengo con las series no es normal. Para un procedimental al que me engancho después de CSI: Las Vegas y me lo cancelan. Sí, Life, a pesar de ser de lo poquísimo salvable del género ha durado un suspiro. Cuánta morralla hay y para una vez que sale algo medio decente le dan la espalda. El gusto del público es, de nuevo, incomprensible.
De Joss Whedon se esperaba mucho más. Del potencial que se vio en el piloto también. Pero Dollhouse se quedó así y no fue a más. Todo lo que prometía se diluía en narraciones triviales y desaprovechadas. El potencial infinito de la idea planteada, las posibilidades que abría cada caso de personalidad implantada, lo prometedor del asesino Alpha, los personajes tan interesantes que al final no tuvieron una evolución atractiva… Nada llegó a explotar como podría haberlo hecho, los guiones eran más ingeniosos buscando formas de que Eliza Dushku luciera palmito que desarrollando las tramas.
llamativos (Ghost, Man on the Street, Spy in the House of Love) se podrían decir cosas buenas, pero lo cierto es que no alcanzaron un nivel suficiente como para hacer de la temporada algo realmente recordable. Ni si quiera cuando parecía que por fin se lanzaba en el tramo final (con la aparición de Alpha) llega a alcanzar cotas remarcables; de hecho el último episodio, salvo por algún buen momento y la presencia del siempre genial Alan Tudyk, fue la gota que colmó el vaso de la desesperación y la decepción. Nos queda un capítulo que fue realizado para cumplir con el contrato de trece episodios, pero no se verá hasta el lanzamiento en DVD y será independiente de las tramas principales.
Otro aspecto positivo es que la mayoría de los protagonistas tenían bastante que decir. El guardián de Echo, con sus dudas, la jefa, con sus discreciones, el segundo al mando, con sus traiciones, el pasado de algunos de los activos principales (Echo y Sierra), el misterioso Alpha e incluso la doctora, de la que se dejaron intuir cosas sutilmente hasta que al final se descubrió su sorprendente secreto. Sin embargo no terminan de ser exprimidos al máximo, y más teniendo en cuenta que había tiempo de sobra. Y por si fuera poco hay otros caracteres que resultaron notablemente fallidos: el detective y su muñeca no hicieron nada más que aburrir, y cuando por fin, por fin después de tanto dar el coñazo su trama llega a algo, se cargan por completo el personaje con un giro imposible: ¿pero quién se puede creer que aceptara trabajar para Dollhouse?