NO SON GRANDES SERIES, MUCHO MENOS OBRAS MAESTRAS.
Hay opiniones y opiniones. Las hay que solamente son ligeras expresiones de los sentimientos que una obra levanta, donde se puede decir lo que uno quiera sin temor a faltar a nadie ni a equivocarse en el razonamiento, pero también están las opiniones que pretenden reflejar de forma más realista y detallada lo que dicha obra ofrece. Como todos sabemos el arte no es medible de forma científica, la objetividad es ciertamente ambigua y responde en gran medida a la percepción personal, sin embargo nadie duda de que un mínimo de sentido común se puede exigir. Quien diga que Bisbal es un gran músico, que Misión Imposible II es una gran película o que Xena es una serie de alta calidad sencillamente tiene muy pocas luces. Pues bien, bajo ese prisma amparo este reportajillo que sin duda es atrevido y polémico: hay un determinado número de series que hoy día se alaban de tal forma que se escapa a mi entendimiento, que se sobrevaloran hasta el punto de que me hace pensar seriamente en la falta de criterio de un grandísimo número de supuestos seriéfilos. Cito cuáles son y comento brevemente lo que opino de ellas:
- Dexter. ¿Qué puede ver la gente en ella para encumbrarla de semejante forma? A parte de la excelente labor de Michael C. Hall y de los estremecedores títulos de crédito no tiene nada digno de mención. Es una producción detectivesca que sigue la clásica fórmula del género televisivo: un personajillo peculiar, unos cuantos secundarios poco trabajados y unas historias nada ambiciosas. Los actores secundarios no son gran cosa (y la que hace de la hermana del protagonista da verdadera lástima), sus personajes aburren o directamente resultan molestos, las tramas no dan nada de sí y el personaje principal se desaprovecha considerablemente y no basta para sustentar el producto. Está un peldaño por debajo de House o Monk, es decir, que no llega al aprobado.
Valoración:
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