Esta noche Cuatro ofrecerá el último programa de El hormiguero de la temporada, y para hacerlo han montado un especial de altos vuelos. Lo iba postergando por pereza, pero creo que ha llegado el momento de decirlo bien alto: El hormiguero es una mierda de programa. Alterno el mismo con El intermedio, que emite La Sexta y presenta Wyoming, que es inmensamente superior.
Es difícil hacer un programa diario, así que si no se cuenta con buenos guionistas y presentadores y nadie se curra las secciones el desastre está garantizado. La comparación entre ambos es abrumadora: en uno los presentadores son torpes y llevan su sección a trompicones y con un descontrol bien patente (tanto que ya han optado por reírse de sí mismos, aunque eso no oculta su negligencia), mientras que el otro está dirigido por alguien tan experimentado como Wyoming, un genio del humor, y tiene unas secundarias que, a parte de estar de muy buen ver, bordan su labor. En uno tenemos crítica mordaz e inteligente de temas actuales y secciones divertidas bastante bien llevadas, en el otro el contenido se improvisa de mala manera, la mayor parte de las secciones dan lástima y sus presentadores son unos parias ridículos. La única pega que le puedo poner a El intermedio es que algunas partes se hacen repetitivas, pero no se puede esperar que en tan pocas tan horas se curren material de primera. Eso sí, ninguno de los dos programas se libra de las patéticas fórmulas de recaudar dinero, como las encuestas chorras (culo o codo) o los publi-reportajes descarados.
El hormiguero ha tenido momentos que deberían haber significado el cese de algún productor o directivo, como la vez que se trajeron a un invitado extranjero (Matt Dallas, de la serie Kyle XY) y no supieron qué hacer con él porque no tenían traductor. Tuvieron al pobre muchacho sentado en una bañera sin haberle explicado dónde se metía, sin haber creado una línea que seguir en la entrevista. No recuerdo un momento más bochornoso en TV.
El hormiguero tiene algunos instantes divertidos, no lo niego, y Pablo Motos resulta simpático, pero la verdad es que si lo veo es sólo por el interés morboso que me despierta, por reírme de los inútiles colaboradores y sobre todo por el deseo que tengo de que hieran a un invitado en alguno de sus caóticos experimentos y juegos.
Otra gran pega que debo hacer es la del horario. Cuatro es una de las cadenas más vendidas al juego sucio, a engañar al espectador y hacer trampas claras cuando tiene competencia. El hormiguero se ha convertido en su principal baza para estas malas artes, siendo una emisión que se alarga o resume según quieran retrasar la siguiente producción. Siendo House la única serie que veo en televisión, he tenido que sufrir retrasos de veinte y cuarenta minutos porque había fútbol en otra cadena. Es desesperante e indignante, pero como la legislación sobre televisión no vale un pimiento esto no terminará nunca.
El hormiguero es después de House lo más visto de la cadena, mientras que El intermedio es también de lo más rentable de la otra casa.