Tragando series

02-02-10

¿ES ABSURDO IR A PUBLICIDAD A DIEZ SEGUNDOS DEL FINAL? NO PARA ANTENA 3.

Categoría: Telemierda

Es de sobra sabido que, quizá desde siempre, las cadenas de televisión españolas cometen un despropósito tras otro a la hora de cortar una emisión para poner publicidad. No respetan el formato de las series (en general tienen su hueco –entreacto- donde debería ir el corte) ni los clímax, cortan a cinco minutos del final de una serie o película desesperando hasta al espectador más curtido en basura televisiva, etc. Y como es habitual Antena 3 se lleva el premio gordo a las malas artes. Ahora que les ha dado por poner publicidad a la vez en sus tres canales (una elección absurda desde cualquier punto de vista) cometen algunas atrocidades dignas de citar: da la casualidad de que el bloque publicitario del final del telediario nocturno de la cadena principal coincide con el tramo final del episodio de Los Simpson emitido en Antena Neox, y por lo general coincide además con el último minuto o incluso con los últimos segundos. No es raro el día en que pillan el episodio incluso a menos de ¡diez segundos! de terminar, cortando frases y palabras a la mitad porque como no hay control meten la pausa donde cae. Y entonces hay que aguantar un bloque de publicidad de los largos (10-15 minutos) para que, encima, tengan la indecencia de recortar el episodio quitándole los créditos finales (y reza porque no se les vaya la mano y te quiten parte de la última frase, que también se ha visto). Con Antena 3 cualquier desprecio al producto y al espectador es posible, incluso cuando parecía que no podían superarse.


31-01-10

LAS 15 MEJORES SERIES DE LA DÉCADA.

Al igual que indicaba en el blog de cine, no es que me llamen mucho las listas, pero he visto tal cantidad de despropósitos en diversos blogs (donde se empeñan en adorar series menores como Dexter, Friday Night Lights, Mujeres desesperadas o incluso la insulsa The Big Bang Theory) y también en medios supuestamente importantes (el Hollywood Reporter cita bobadas como 30 Rock o 24) que al final no he podido evitar dar mi punto de vista.

He pensado bastante sin incluir sólo las estrenadas a partir del año 2000 o no, y me he decantado por pensar que si una determinada serie tiene temporadas a partir de ese año lo justo es contarlas. También me he debatido contra la dificultad de si tener en cuenta o no las temporadas que tienen la mitad en un año y la otra mitad en otro, y al final considero que vale para ambos años. He decidido poner quince y no diez ni veinte porque creo que es el número que incluye las series que son verdaderamente de notable alto o sobresaliente, aunque haya dejado fuera algunas también indispensables (Big Love, Rome, Futurama, Friends, Over There). El orden sirve como guía, pues algunos puestos podría cambiarlos cada vez que mirase de nuevo la lista.

* * * * * * * * *

1. Urgencias (John Wells, Christopher Chulack y otros, temporadas 6-15).
La mejor serie de la historia, y punto. No pierde fuelle en ningún instante, y eso que el tramo de las temporadas 5-9 es insuperable. Vergonzoso que la gente la haya olvidado en sus listas a favor de series recientes puestas de moda pero de dudosísima calidad.

2. Carnivàle (Daniel Knauf, temporadas 1-2).
Cautivadora y sublime en cada plano, en cada escena. Sencillamente perfecta. Tenéis un comentario más extenso en su presentación.

3. Firefly (Joss Whedon, temporada 1).
La FOX cometió uno de los errores más grandes de la historia del arte al cancelar semejante maravilla. El tiempo la puso en su lugar. Es de visionado obligatorio, una demostración ejemplar de cómo unir entretenimiento sin pretensiones con altísima calidad. Más en su guía de episodios.

4. El Ala Oeste de la Casa Blanca (Aaron Sorkin, Thomas Schlamme y John Wells, temporadas 1-7).
Soberbia lección de escritura y realización que supera incluso a gran parte del cine de la misma época. Obra maestra en sus primeras cuatro temporadas, aunque a John Wells le costó mantener el nivel dejado por Aaron Sorkin: “solo” se mantuvo entre el notable y el sobresaliente (alcanzado en la última temporada, donde por fin cogió su ritmo).

5. A dos metros bajo tierra (Alan Ball, temporadas 1-5).
Ésta y Los Soprano fueron primordiales en lo que se denominó la era dorada de las series. Una obra maestra que versa sobre las relaciones humanas, sobre las dificultades de la vida. Los personajes y sus actores, de lo mejor que se ha visto.

6. Bajo escucha (The Wire) (David Simon, temporadas 1-5).
Fue un estreno que pasó bastante desapercibido, pero el tiempo y el boca a boca la pusieron en su lugar. En resumen, es un hipnótico e hiperrealista retrato de ciudad Baltimore, con historias y personajes sublimes.

7. The Office (Ricky Gervais, Greg Daniels, otros, temporadas 1-6).
Casi sin darnos cuenta se ha alzado como la mejor comedia de la historia (porque desde mi punto de vista supera a Friends). No sólo destaca por su excelente sentido del humor, sino también por sus magníficos personajes y la capacidad que tienen los guionistas para ir siempre más allá. Es una serie que demuestra que el inmovilismo (por ejemplo House y otros procedimentales) es matar la creatividad y el potencial de las series.

8. The Shield (Shawn Ryan, temporadas 1-7).
Espléndida producción de acción que puede describirse como una de las series más atrevidas y arriesgadas. Siempre supo forzar la historia un poco más sin acabar estrellándose (al contrario que mediocridades como 24). Adictiva como pocas.

9. Arrested Development (Mithcell Hurwitz, temporadas 1-3).
Ofreció un tipo de humor adelantado unos cuantos años a su tiempo. Hoy día hubiera triunfado como The Office, pero en su momento nadie supo entenderla. Es única, irrepetible y fascinante.

10. Hermanos de sangre (Tom Hanks, Steven Spielberg, temporada 1).
O cómo la HBO sobrepasó a lo grande la frontera entre cine y televisión. Una producción inmensa de resultados impresionantes.

11. Los Soprano (David Chase, temporadas 2-5).
Otra genialidad de la HBO. Enormes personajes, reparto que corta la respiración, y una visión irónica de la vida. Fue el mayor éxito de fama y audiencia de la cadena.

12. Perdidos (J. J. Abrams, Damon Lindelof, Jeffrey Lieber, Jack Bender, otros, temporadas 1-5).
Pegó fuerte en el público, siendo la principal culpable del boom de público joven que sigue las series fielmente por internet, comentándolas y analizándolas hasta límites que rozan el fanatismo. A parte de eso, es un fenómeno de enorme calidad: su reparto (tanto actores como personajes) es de los mejores que se han visto, y sus tramas de misterio escritas con tantos espectaculares golpes de efecto son altamente adictivas.

13. Studio 60 (Aaron Sorkin, temporada 1).
Otra cancelación dolorosa de una producción magnífica. Aun con sus notables fallos, Sorkin consiguió otra endiablada maravilla que sorprendentemente no conectó con público y crítica como se esperaba. Más en su presentación y en su su guía de episodios.

14. Entourage (El séquito) (Doug Ellin, Mark Wahlberg, temporadas 1-6).
No empezó fuerte, pero pronto su cohesionado grupo de geniales personajes y su microcosmos en plan pseudo-realidad alternativa del mundo de Hollywood, amén de su exquisita puesta en escena y su ritmo trepidante, hicieron de ella otra de las series más memorables de los últimos años.

15. Deadwood (David Milch, temporadas 1-3).
Quizá fue algo lenta y la cancelación prematura (no es la única de la lista que acabó mal), pero su ejemplar realización (qué decorados, qué fotografía) y sus grandes personajes interpretados de forma magistral hacen de ella una producción excelente.


28-01-10

DOCTOR WHO – THE END OF TIME II.

Escritor: Russell T. Davies.
Director: Euros Lyn.
Intérpretes: David Tennant, John Simm, Bernard Cribbins, Timothy Dalton, Catherine Tate.
Valoración:

Después de una primera parte altamente insatisfactoria (sigo diciendo que me sorprende que a los seguidores apenas les haya molestado) y de mantener un considerable número de dudas sobre qué nos depararía el esperado final de esta etapa de Doctor Who, la segunda entrega me ha satisfecho bastante. No es un capítulo para quitarse el sombrero, pero es un desenlace más que correcto y la mítica esencia del Doctor, ese tono dramático y apresadumbrado entremezclado con la aventura más risueña, está patente en cada escena.

El aspecto que más temía era el que comentaba en la crítica a la primera entrega sobre que los finales de Russell T. Davies son demasiado exagerados y fantasiosos, y por suerte, a pesar de la algo forzada presencia de los Señores del Tiempo (qué típica y estúpida es la adivina, joder) y el exagerado plan de The Master (muy caótico pero con poca chicha), todo ha estado bastante bien llevado, primando las vivencias de los personajes sobre la fantasía pura y dura. El capítulo tiene buen ritmo, la aventura es como suele ser habitual muy entretenida, hay numerosas conversaciones llenas de dilemas y pesar que resultan excelentes, y en concreto algunos momentos, como la estancia en la nave alienígena, son brillantes. Es de nuevo obligatorio destacar la sublime labor de David Tennant como el Doctor y la no menos maravillosa presencia de Bernard Cribbins como Wilfred (el abuelo de Donna), que ofrecen unos personajes arrolladores y capaces de emocionar en muchas partes que son bastante lacrimógenas.

Sí, tiene fallos (el tema de las profecías, los sueños y las visiones sigue siendo cargante e innecesario), pero son menores y apenas interfieren en la calidad del conjunto. El único pero destacable que puedo aportar es que el tramo final no me convence. No comparto la idea de meter a todos los personajes que han salido en esta etapa solamente para darles una especie de despedida u homenaje, sobre todo porque queda como un anexo largo (demasiado largo) e innecesario en una historia centrada precisamente en otros caracteres. Se busca descaradamente la lágrima facilona y lastra ligeramente un final bastante bueno.

Por cierto, como anexo propio indicar que ahora más que nunca lo tengo bien claro: Donna y su familia son de lejos los mejores secundarios/acompañantes. Las otras chicas me caían bastante bien, pero Donna las supera en carisma y vitalidad, porque aunque Rose era un encanto su familia (novio y madre) eran insoportables, mientras que Martha, aunque era un gran personaje, no es que me dejara tantos buenos recuerdos.

En cuanto a la aparición del nuevo Doctor (Matt Smith), en principio no me gusta: no es que el pobre muchacho sea feo, es que es un monstruito. Pero claro, en su primera aparición Tennant también me disgustó, pero tardé medio capítulo en comprobar que era perfecto para el papel. Supongo que si han elegido a quien han elegido es porque en los casting ha dado la talla. La otra prueba interesante de ver será la de si el guionista Steven Moffat es capaz de mantener o levantar el listón dejado por Russell T. Davies. Yo apuesto que sí, porque como decía Russell me parece algo irregular, repetitivo y grandilocuente, mientras que Moffat nos ha dado gran parte de los mejores capítulos de esta finalizada etapa.


27-01-10

SPARTACUS: BLOOD AND SAND – EPISODIO PILOTO.

Escritor: Steven S. DeKnight.
Director: Rick Jacobson.
Intérpretes: Andy Whitfield, John Hannah, Manu Bennett, Erin Cummings, Lucy Lawless, Viva Bianca, Craig Parker.
Valoración:

Sus avances no engañan, Spartacus es una chorrada que sigue la penosa estela iniciada por el filme 300. Ofrece el mismo tipo de espectáculo grandilocuente pero hueco, el mismo tipo de producción comercial barata pero exitosa.

Se copia su estilo visual, y aunque se pule un poco (hay más nitidez que en las borrosas y apagadas imágenes que ofrecía la película) sigue resultando frío, falso, cutre. Se buscan imágenes bonitas pero ni las pocas que se consiguen tienen mérito, porque cantan demasiado, resultan demasiado irreales. Todo lo que se ofrece son aburridos primeros planos con fondos añadidos de forma demasiado evidente. Todo parece rodado en un garaje con decorados mínimos (y malos) y efectos digitales hechos con cuatro duros. El aspecto visual resultante es por lo tanto muy pobre, no consigo entender cómo 300 gustó y cómo pueden pensar que están obteniendo un resultado artístico aceptable con este fallido estilo.

El aspecto narrativo es igualmente lamentable. La escenificación es parsimoniosa hasta matar de aburrimiento y se busca un tono de épica que no se consigue ni por asomo, ni siquiera en las batallas, que podrían haber sido espectaculares si no se ralentizara la cámara cada dos por tres. Qué poco sentido del ritmo, de la acción y de la tensión. Para rematar la faena el guión es prácticamente inexistente. En él también se trata de imitar la teatralidad de 300, consiguiendo los mismos diálogos acartonados que, por más pedantes que tratan de hacerlos, en el fondo son totalmente vacíos, triviales. Todo el capítulo está formado por escena de acción + escena de sexo + escena de diálogos y repetición del bucle hasta llenar cincuenta soporíferos e inertes minutos.

Destaca su impresionante tono para adultos, pero tampoco por ofrecer algo digno. El abuso de la sangre (es un espectáculo gore no apto para todos los públicos) es exageradísimo y queda fatal en la mayoría de los casos, tanto que muchas veces da como resultado un chiste inintencionado. Y el sexo, casi igual de abundante, se mete descaradamente porque sí. Huelga decir que el reparto está lleno de guapos musculosos de ojos azules y guapas (de cara, porque luego son anoréxicas perdidas) con imposibles maquillajes modernos. Y por cierto, el vestuario se cuida de enseñar toda la carne posible aunque los personajes estén en heladas montañas, aunque se llegue al absurdo de mostrar a todas las romanas con las tetas medio al aire.

Tenemos pues un producto demasiado artificial, falso y sin alma, a medio camino entre el patetismo infantiloide de Hércules y Xena (sin buscar ese tono paródico, pero obteniéndolo sin querer) y el auténtico cine cutre. Quiero pensar que conforme hayan ido rodando los siguientes episodios se dieran dado cuenta de que sin contenido no llegarán a ninguna parte, de que es obligatorio mejorar el argumento y obtener una narración más fluida, porque trece episodios como éste (más una segunda temporada ya firmada) pueden ser insoportables. No pierdan el tiempo con esta estupidez y vayan a por la inmensa Rome de la HBO.


22-01-10

EL PRISIONERO (2009).

Escritor: Bill Gallagher.
Director: Nick Hurran.
Valoración:

Remake es una palabra que no me gusta nada. En muy pocos casos una obra antigua (a veces no tan antigua) merece una revisión, y eso sí, siempre que se haga con tacto (algo por desgracia muy poco común). Porque, ¿qué maldita necesidad hay de rehacer algo que tuvo tanta calidad que ha aguantado el paso de los años e incluso las décadas? La mayoría de las veces no son más que productos comerciales de segunda que tratan de sacarnos los cuartos tirando de un título y trama conocidos y atractivos. Y en principio era el cine donde se daban estos casos polémicos, pero en las series últimamente están empezando a proliferar. Ni siquiera un clásico tan sobrecogedor y sublime como El prisionero se libra. ¿Qué maldita necesidad había de imitar una serie de semejante calibre? Que no hay ideas ni ganas de esforzarse, que gusta tirar por lo fácil para sacar réditos sin muchas complicaciones… Al menos la han hecho en forma de miniserie, con lo que no tendremos la sombra del temible “si tiene éxito lo alargamos hasta el infinito”.

Dentro de lo que cabría esperar, El prisionero (2009) no ha sido una mala experiencia. Es un producto entretenido y con algunos buenos momentos, aunque también es bastante irregular y su realización deja bastante que desear. Y en la comparación con la original, aunque en general sale perdiendo, tiene también algunos puntos remarcables.

Su principal acierto es que el reparto es muy bueno y los personajes están bien trabajados. En la serie clásica únicamente teníamos al protagonista como fijo en el reparto, y los secundarios iban rotando. Esto dificultaba la conexión del espectador, pues a pesar del enorme carisma del mítico Número 6 no había otras figuras que le dieran al personaje algo más de juego. En la nueva versión han acertado muchísimo al incluir unos secundarios fijos y un villano con una presencia notable (no cambia en cada episodio como en la antigua). Estos personajes interesan desde un primer momento y han sido lo único que me ha mantenido enganchado a la serie. Además ganan puntos por tener intérpretes de peso (Jim Caviezel, Ian McKellen) y otros no tan conocidos pero bien elegidos (Hayley Atwell, Jamie Campbell Bower, Lennie James).

La realización en cambio me dejó malas sensaciones. El primer punto negativo de gran importancia es que la Villa actual es fea y aburrida: un inerte y estéril desierto y unas cuantas casuchas de madera no pueden compararse con el encanto de la isla; por no decir además que carece del toque paradisíaco que se supone que debe tener el ambiente para que la gente no se incline hacia el descontento y se haga preguntas. El segundo es que la realización es normalucha. Una serie de estilo surrealista como esta debería tener una puesta en escena con más recursos. La fotografía es regulera y caótica, los montajes que pretenden ofrecer misterio y psicosis resultan confusos y poco sustanciosos, y en general el acabado de los episodios es poco llamativo.

En cuanto a la historia, diría que está bastante bien pero no se le ha sacado todo el provecho. Es bastante irregular, pasando de un capítulo muy interesante a otro que no aporta nada. Y esto en una miniserie de seis episodios es imperdonable. Si bien ofrece una trama que se puede ir reconstruyendo a medida que avanza y que finalmente da respuestas coherentes e inteligibles a pesar de la naturaleza del relato, no me pude quitar la sensación, durante todo el visionado, de que carecía del empaque y de la originalidad de la serie antigua, de que debería haber provocado la misma fascinación e inquietud. Es decir, los guiones no han tenido la destreza de aquella.


28-12-09

DOCTOR WHO - THE END OF TIME I.

Escritor: Russell T. Davies.
Director: Euros Lyn.
Intérpretes: David Tennant, John Simm, Bernard Cribbins, Timothy Dalton, Catherine Tate.
Valoración:

Los espectadores de Doctor Who tenemos que lidiar con algo por desgracia muy común en el género de la ciencia-ficción: la irregularidad de las temporadas, donde siempre hay algún capítulo flojo o directamente espantoso, y la cutrez, ya sea en puesta en escena (depende del presupuesto, aunque Doctor Who suele salir bastante bien parada) o en los guiones (alguna gilipollez o alguna trama llevada de forma penosa). Pero como fanáticos que somos aguantamos estoicamente, porque sabemos que la recompensa dará sus frutos. Doctor Who es además rica en recompensas: la serie es por lo general divertidísima y muy entretenida, pero cuando se pone buena alcanza cotas tremendas (qué memorables fueron The Girl in the Fireplace, Midnight o Blink). Pero lo que no puedo soportar son los capítulos timo (aunque parece que a los demás fans no les molestan tanto como a mí), esos episodios hechos para rellenar (Love & Monster en Doctor Who, aunque el mejor ejemplo es Q & A en Alias…) o esa variante horrible del “y si…” donde te matan a todos los personajes para luego hacer un giro mágico que vuelve todo a la situación inicial (muy usado en Star Trek, pero en Doctor Who visto por ejemplo en el infumable Turn Left). Y The End of Time Part I entra en la categoría de relleno tramposo, de timo, de engañabobos.

No puedo ni considerarlo como un episodio en sí mismo, sino más bien como un avance de una hora de duración. Se limita a ser una presentación de lo que va a ocurrir en la segunda parte, una hora entera de “van a pasar muchas cosas, atento” que se hace eterna e insufrible. Lo único que se hace en él es estirar su escasísimo contenido hasta que en los dos minutos finales por fin pasa algo, algo además que se veía venir desde el principio y que se extiende también demasiado. La poca, poquísima, historia que tiene además está muy mal hilvanada. Lo de los sueños confunde más que interesa, la idea del abuelo buscando al Doctor con otros viejales no aporta nada (y la escena en que lo encuentran es ridícula), The Master da más risa y pena que miedo o respeto, y la parte de la familia que monta la máquina queda descolgada y prácticamente ininteligible: ¿cuáles son sus motivaciones, de dónde sale esa gente, qué pintan ahí esos alienígenas? He llegado a mirar cuánto quedaba de episodio en varias ocasiones e incluso a suplicar que se acabase de una vez. Es una pena el simple hecho de que concibieran el capítulo de esta forma, pero haberlo emitido denota una falta de vergüenza y respeto para con el espectador brutal. No puedo entender cómo los seguidores de la serie no se están organizando para lanzar quejas contra la cadena.

Además se arrastra el único problema notable que ha tenido la serie moderna: el exceso de sus finales de temporada, con la grandilocuencia, las exageraciones en esas tramas llevadas al máximo y la fallida búsqueda del más y más grande que han terminado ofreciendo episodios demasiado aparatosos para lo poco que ofrecieron en realidad; de hecho en muchos instantes parecían fallidas parodias de sí mismos. Precisamente estas maneras apunta The End of Time, con The Master dominando la Tierra, con los insistentes sueños y profecías, la narración anunciando reiteradamente el apocalipsis y el desmesurado plano final. ¿De verdad hay que exagerar y complicar tanto las cosas? Uno ya no se sorprende con el empecinamiento que tienen los guionistas (Russel T. Davies, principalmente) de buscar (o resucitar, aquí por mucho que digan “soy/es el último” salen Daleks y Doctores cada semana) el enemigo más grande y la situación más difícil (por lo general tan desmesurada y fantasiosa que no resulta creíble). Por favor, si es que como ya no saben qué hacer (la fumada de The Stolen Earth y Journey’s End es imposible de superar) se han montado el final de la existencia y del tiempo en sí mismo. ¡Ahí es nada! A ver si la próxima etapa, con Steven Moffat como guionista principal, solventa esta carencia (o más bien exceso) y ofrece finales de temporada más comedidos, terrenales y coherentes (de hecho la mayor parte de los capítulos de nivel verdaderamente alto son suyos).

Lo único destacable de The End of Time I es la buena labor de sus actores (David Tennant, John Simm –cuando el histriónico personaje se lo permite- y Bernard Cribbins), y su mejor instante, lo único digno de recordar, es la conversación entre el Doctor y el abuelo de Donna sobre ella que tiene lugar en la cafetería. Ahí se ve la esencia de Doctor Who. Pero es un instante en sesenta absurdos minutos. Y secuencias para el olvido tiene unas pocas (como el Doctor corriendo detrás de The Master por los basureros: ¡qué mal rodado!), pero destacaría lo de Obama: ¿a qué viene esa forma de adorar y hacer la pelota al Presidente de EE.UU. y lo cutre que es el uso del doble para mostrar su aparición?

De veras, se me escapa cómo Russel T. Davies ha podido estar tan desatinado, cómo tras el enorme The Waters of Mars (uno de los mejores episodios de la serie) se ha montado este sinsentido, y cómo con todo lo que se prometía en aquél capítulo sobre el futuro (o más bien el final) del Doctor se ha quedado en absolutamente nada, porque de hecho aquí el Doctor no parece haber vivido aquella caída al abismo tan brutal que nos mostraron.

Ahora a esperar que la segunda parte del episodio ofrezca un final interesante para el Doctor actual y sobre todo que tenga algo de contenido y resulte más entretenida.


12-12-09

UNAS PEQUEÑAS MEJORAS.

Categoría: Cosas del blog

Tras mucho trastear con la plantilla CSS he conseguido meter un menú en la parte izquierda desde donde será más fácil acceder a algunos contenidos destacables de las series:

- Guías de episodios, con resúmenes, notas y comentarios de los episodios de mis series favoritas. No serán muchas porque es un trabajo importante.
- Comentarios de temporadas y episodios piloto. Como hacer guías de episodios de tantas series es inviable, comento temporadas sueltas de algunas de las series que sigo. Incluyo también críticas sueltas de episodios piloto o presentaciones de series y cualquier otra cosa que merezca la pena (como “Primeras impresiones” u “Opinando sobre su final”).


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